Cada día en los establecimientos comerciales, nos encontramos con la gran demanda que generan los famosos test de seguridad. Estos tests valoran y califican “Los mejores SRI (Sistemas de Retención Infantil) del mercado”.

Es lógico pensar:

“¡Qué bien! Un test serio, hecho por ingenieros en las instalaciones de la ADAC (Alemania) y divulgado/avalado por los principales Clubs Automovilísticos europeos (entre otros, el RACE y el RACC) y medios de defensa al consumidor (Stiftung Warentest, OCU) ¡Es imposible que se equivoquen! ¡Paso de lo que me intenten vender en la tienda! ¡Qué sabrán ellos!”

Esta ‘supuesta’ legitimidad hacia los famosos test influye mucho en la decisión de compra de algo tan técnico y sensible como los SRI. Un poder prescriptivo y comercial demasiado ‘goloso’.

En España podemos ver en los periódicos como, cada día,  entre el poder político y los intereses comerciales particulares existe una línea demasiado fina que se llama ética y que sostiene correctamente el equilibrio. ¿Existe esta línea en el Eurotest? ¿Habrán sucumbido a esta ‘tentación’? “No, los alemanes son más estrictos, seguro que no. Lo de la manipulación de los coches Volkswagen, sólo fue una excepción” ¿Seguros? No estamos hablando de contaminación, ¡estamos hablando de la seguridad de nuestros hijos! El poder exige responsabilidad.

Los que habéis venido a Experiencia Bebé o a Born To BE!, ya conocéis la respuesta. El resto, si

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Nuestra rampa de pruebas en Experiencia Bebé

sois seguidores de retensioninfantil (lectura altamente recomendada), también la conoceréis por sus posts claros que hablan de ello. También hay grandes profesionales, compañeros nuestros, que hace algún tiempo defienden pedagógicamente la importancia de que los niños viajen a contramarcha el máximo tiempo posible.

Para los que tenéis dudas, intentaré hacer un breve resumen sobre la existencia del conflicto de intereses del RACE, OCU y las marcas que fabrican SRI ante fabricar sillas seguras, sillas que parecen seguras o sillas que tienen buena nota en los test.

  • Legitimidad

La ADAC (aporta las instalaciones y el personal cualificado)  y los fabricantes, tienen conocimientos suficientes y sobrados para tener esta legitimidad que les otorgamos. Permitidme el símil: tienen “la Fuerza”.  Yo también se la di en su momento como padre y como profesional del sector.

  • Conflicto de intereses

Los divulgadores, la Stiftund Warentest y los equivalentes en cada país europeo (RACE, RACC y OCU en España) son empresas particulares, con sus clientes particulares, no son organismos públicos. Los servicios de uno y la credibilidad de otros, están en juego en cada estudio. Puede que su primera intención fuera buena, lo desconozco, pero ¿qué pasaría si  se demuestra que los criterios que han utilizado para medir la seguridad de los SRI en todo este tiempo, no corresponden con la realidad y que las sillas ‘ganadoras’ son muy inseguras? ¡Incluso muy peligrosas (ya hablaremos de ello, de los “cojines de seguridad”)! ¿Por qué  las que obtienen las peores calificaciones son las que, últimamente, están defendiendo (las que van más tiempo en sentido contrario de la marcha)?

Para ser más concretos:

Señores del RACE,

Me están diciendo y recomendado que utilice sillas en sentido contrario a la marcha, “al menos hasta los 2 años de edad” porque “Una silla en sentido inverso reduce hasta en un 75% el riesgo de sufrir lesiones graves”  desde Abril 2014 (¡casi dos años!) y las notas de todas las sillas que cumplen con este requisito (Grupo 1-2) suelen ser, en el mejor de los casos, “Insatisfactorio”. Algo no cuadra. No se correlaciona lo que decís con lo que puntuais. Por el contrario, sillas que son conocidamente peligrosas con el sistema de “cojín” de seguridad (del que hablaremos otro día), ¡resultan ganadoras!

¿El interés del ranking es encontrar la mejor silla? ¿La mejor silla es la más segura? Suponiendo que sí, ¿Porque sobre sus informes categóricos, los test/ranking no se correlacionan?

Quizás los test/ranking están mal hechos, intencionadamente o no. Pero reconocerlo sería un escándalo, porque miles de usuarios que han confiado en ellos, se sentirían defraudados. ¿Usuarios o clientes? Este es el problema. Sin querer pensar en manipulación, el simple conflicto de intereses pone de relieve la incoherencia del discurso.

  • Y las marcas, ¿qué papel juegan?

No hay duda que como toda ’empresa’, debería satisfacer al cliente haciendo buenos productos y dando buenos servicios. Pero ¿Qué son buenos productos en los SRI? Los padres esperamos que sean los que son más seguros, pero ¿tienen los padres “de a pie” criterio para valorarlo? En general, saben que normalmente no son ingenieros especialistas en SRI, así que está claro que no, que tienen esa carencia. Las empresas se deben a las ventas y quién detecta esta “necesidad” es el dpto. de marketing y no de ingeniería.

Cuando un padre quiere comprar un SRI lo hará basándose en estos criterios:

  • Las que sólo cumplen con la Ley de mínimos y que ponemos para evitar la multa y salir despedidos en caso de accidente, es decir, la más económica.
  • Las que me recomienda alguien con quién confío (amigo, familiar,etc.) en base a criterios como: “la marca es buena”, “me han dicho que es segura”, “el niño va muy bien ahí”.
  • Las ganadoras de los rankings.

Lamentablemente, es difícil encontrar, en estos tres criterios sillas que técnicamente sean  las más seguras, las que van en sentido contrario a la marcha el máximo de tiempo posible (4-5 años). Por lo tanto aquí tenemos la respuesta: ‘Si soy una marca comercial, ¿qué hago?,  ¿sillas que se venden o sillas seguras?’ Lo dejo para que cada uno saque su opinión.

  • Ética y responsabilidades

Está claro que el equilibrio entre poder, intereses comerciales y la ética es tan loable como escaso.

Lo grave de este caso, es que estamos hablando de la seguridad de nuestros hijos. Pocas cosas nos emocionan y nos ‘retuercen’ tanto las tripas. Que alguien juegue con ello no es silla-bebeagradable.

Las marcas fabrican para vender y ello las mantiene vivas como empresas. Si lo que vende es lo que dicen los test, ¡pues allá vamos! Si tenemos que hacer “cojines”, porque son baratos de producir y sacan buenas notas en el ranking ¡hagámoslos! Aunque haya evidencias que provocan una presión abdominal insostenible para los bebés/niños, un movimiento antinatural de las cervicales en los más pequeños y una eyección en impacto frontal cuando el coche se levanta por detrás. Pues nada, hay que seguir manteniendo el business. Bienvenidos al lado oscuro de la fuerza.

Y claro, el que sigue legitimando con sus notas y su poder de divulgación, ¿qué va a decir? ¿Qué se están dando cuenta que sus rankings están mal hechos porque su “dummie” no mide la presión abdominal?¿Porque no tienen en cuenta la eyección en un impacto frontal porque su tren de impacto está anclado en un raíl?

¿Cómo acabará esto? Pues si nadie dice nada. Ya está en camino el cambio de normativa de homologación y, posiblemente a finales de año, las sillas con “cojín” ya no pasarán nuevas homologaciones. Suponemos que después del verano, todas las marcas que siempre han defendido el cojín, empezarán a homologar arneses. Alguna de ellas ya han empezado a poner “las barbas a remojo” y han sacado ‘su grupo 0-1 más exitoso de cojin’, con arneses.

Tiempo al tiempo y que “el criterio os acompañe”

 

Un pensamiento sobre “ Sillas de Seguridad infantil. “El lado oscuro” del ranking del RACE, OCU… ”

  1. Gracias por visibilizar este engaño. Me ha alegrado muchísimo leer un artículo clarificador y valiente :). GRACIAS.

    Señores responsables de esta publicidad engañosa a modo de rankings… están jugando impunemente con la vida de los niños por dinero. Señores, detrás de cada venta hay un niño que irá sentado en esa silla. No hay más argumento que este.

    Y por favor, aunque sea el más lesivo, no nos quedemos en los “cojines”, que son verdaderas pantallas de impacto… sino en que cualquier sistema de retención infantil que inmovilice torso y permita que la cabeza bascule sin control, es potencialmente lesivo en caso de accidente o detención brusca del vehículo, es decir, SOLO es seguro un sistema de retención planteado para que los peques viajen a contra marcha, hasta que sea físicamente imposible hacerlo y ya puedan al menos con 4 años (pero mientras más tarde mejor) exponerse al cinturón de seguridad correctamente guiado. Con arneses de frente, también se les pone en riesgo de sufrir lesiones cervicales.

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