Polémica con las sillas con Escudos o Cojines, el arte de mirar el dedo que señala la luna

Hace unos meses salió a la palestra el escándalo sobre los Sistemas de Retención Infantil (SRI)  que sujetan a los bebés a partir de los 9kg mediante esta pieza, llamada cojín o escudo.

Ni en Experiencia Bebé ni en Born To BE!, por suerte, hemos tenido que dar muchas explicaciones puesto que, para la mayoría de vosotros, es un debate estéril y ficticio resuelto de un plumazo con las sillas en sentido contrario a la marcha que carecen de la posibilidad de este sistema.

El debate que hay los últimos días se ha centrado en el “mensajero”, en este caso el RACE como cómplice necesario para que los padres decidan de forma equívoca sobre cuál es el mejor SRI images-1para proteger a sus hijos.

En esta polémica, hay que mirar la luna y no al dedo que la señala. Es obvio que no se trata de si el escudo es mejor o peor que el arnés, sino que el sistema de mediciones y los resultados de los mismos no se han expuesto con el rigor que merecen los ensayos de laboratorio.

Es normal que los padres sean ajenos a todo ello, no quieran saberlo o no les interesen todos los matices de los ensayos. Por ello, es muy importante que las simplificaciones del estudio (Eurotest) se correspondan a las expectativas de seguridad que tenemos los padres, es decir, que no exista ningún riesgo controlable de lesiones irreversibles.

Cuando hablamos de riesgo controlable (mejor dicho, minimizable) nos referimos a es escoger la orientación del SRI en sentido contrario al impacto más frecuente/lesivo, independiente de marcas, fijaciones o demás variables.

Viajar a contramarcha es la manera en que nuestro cuerpo dispone de más superficie para absorber energía y protege las zonas más vulnerables eficientemente. En definitiva, cuestión de estadística (probabilidad) y biomecánica. La cinética se encargará de definir la dirección y dimensión de las fuerzas a soportar, así que mejor “estar preparados” si ocurre. 

Por ejemplo, si queremos llegar lo antes posible de A a B, debemos escoger el vehículo adecuado. A priori podemos pensar que con un Fórmula 1, acertamos. Estas son las herramientas que defiende el RACE que les legitima para justificar los resultados, las pruebas de impacto en laboratorio. Pero resulta, que esta persona, con su Fórmula 1, llega tarde un día tras otro. ¿Es posible? Nadie duda sobre la velocidad que puede alcanzar ni de la objetividad de la medición de la potencia, aceleración o velocidad máxima de un Fórmula 1. Quizás lo que no se está contemplando es que la distancia a recorrer está en medio de una ciudad con sus semáforos y atascos.

Por lo tanto el escenario no es el adecuado para su uso, y no nos dará resultados esperados. Un cambio de escenario cambia las conclusiones, porque el contexto y dominio del mismo, nos sirve para entender las limitaciones de la herramienta.

¿Podemos afirmar que para ir de A a B es más rápido un Fórmula 1 y no, por ejemplo, una bici?

La representación de los ensayos en laboratorios como la biofidelidad de los dummies se alejan demasiado de la realidad para poder sacar conclusiones sin tener en cuenta otras informaciones. Y menos, realizar un ranking que sirva para tomar decisiones a los padres. A día de hoy, la cantidad de variables a manejar y correlacionar, no nos lo permite.

Los tests de la ADAC (al igual que los que se utilizan en los laboratorios europeos para homologar), contienen varios sensores en los dummies. Miden cargas y la dirección de las mismas entre otras variables en partes sensibles de la representación antropomórfica del cuerpo de un bebé o niño en varios tramos de edad.

¿Una carga superior en un sensor es mejor que una carga superior en otro sensor?

Es obvio pensar que unos SRI van a tener cargas más bajas en unos sensores y otros SRI, en otros imagedistintos. ¿Cuál es mejor?

Según el tipo de impacto (dirección), también cambiarán las cargas. Incluso, en la concentración de cargas, puede afectar el comportamiento dinámico del coche (si se eleva, gira, rota…). Dejemos que ingenieros y especialistas trabajen en esta parte del conocimiento.

¿Hasta qué punto puede soportar un bebé una determinada carga en su cuerpo?

Ésta se concentra en los puntos de contacto en función del sistema de retención, así que hay que concentrarlo dónde el bebé está mejor capacitado para soportarlo. Los límites, los establecen los investigadores en biomecánica, del campo de la medicina (forense) mayoritariamente. Estos límites suelen ir asociados a una probabilidad de riesgo y de nivel de lesión.

Así pues tenemos técnicos con estadísticas que recogen información sobre los escenarios más frecuentes de accidentes, ingenieros que valoran los vectores de las cargas e intentan transferirlas en el diseño de los SRI hacia zonas más capaces de soportarlas, en función de estudios y límites marcados por los investigadores en biomecánica.

 Todo ello se puede simplificar con… ¿una nota o calificación?

Son muchos los parámetros a ponderar. Una mala ponderación o medición, nos lleva a malos resultados. Y esto es lo que le ha pasado al RACE con el test de la ADAC, se encarga de defender la parte técnica de su sistema de medición en lugar de informar los principios que sostienen la reducción de riesgos. Lo primero con lo segundo, sólo es un problema cuando son mensajes contradictorios, como es el caso. ¿Para qué me sirve un Fórmula 1 si con él no puedo llegar antes? Las sillas ganadoras del grupo 1 o grupo 1-2-3 no son las más seguras porque no son las que mejor reducen el riesgo de lesiones graves. Están utilizando un sistema de medición con limitaciones para un escenario, el de simplificar y ponderar qué es “bueno” o “malo”, incluso que es “mejor” o “peor”. No es su campo para tomar este criterio y el tiempo los está poniendo en evidencia. Cómo mucho, pueden exponer los datos y quién quiera/pueda, que los interprete.

¿Esto significa que no podemos saber qué sistema es mejor?

Exacto. Al menos con la rotundidad que lo expresa la clasificación del test publicado por el RACE. Que el ensayo dinámico se haya hecho tensando un poco más o menos el arnés del dummy, cambia el resultado.¿Quién audita (vigila) la correcta ejecución del test?

¿Cuál es la silla más segura? 

Nos tenemos que ceñir a los grandes principios (los que nos llevan a llevarlos de espaldas a la marcha) y fijarnos mucho más en la correcta instalación del SRI al coche y en la correcta posición y ajuste del bebé al SRI. Con esto, mejoraremos infinitamente las diferencias que plantean los tests. Después están las limitaciones de espacio y ángulo que tienen o pueden tener algunos de estos sistemas y que aconsejan en probar un SRI ACM antes de su compra y evitar tener que devolverla.

Y todo ello, no es nuevo. En el 2013, Re-tensión Infantil ya hablaba de los ganadores del test y de los “escudos” con un post buenísimo . En Born To BE! Sant Cugat, cuando empezamos a vender SRI finales 2012, empezamos por confiar en la bondad de los test y de los organismos que lo han ido publicando. Por suerte, a finales de 2013 algo no nos cuadraba y descubrimos  el blog de a contramarcha y el de Re-tensión infantil.

Como profesionales, consideramos que lo descubrimos tarde. A día de hoy, entendemos y podemos acceder a mucha más información gracias a esta primera puerta que nos cambió la forma de entender la seguridad de los más pequeños.

Seguiremos formándonos e informando a medida que pueda ser relevante, mientras, no os perdáis el interesante diálogo en los comentarios del post, sobre la respuesta del RACE  a todo estoentre Cristina (Laboratorio de Mamá), el Sr. Antonio Lucas (Jefe de Prensa del RACE) y Cristina Barroso (Consultora en seguridad, creadora de los blogs de acontramarcha.com) y retensioninfantil.es)  a la que la mayoría, conoceréis.

 

One Thought to “Polémica con las sillas con Escudos o Cojines, el arte de mirar el dedo que señala la luna”

  1. Genial post! muy claro, espero que dentro de muy poco sea obligatorio viajar a contramarcha

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